Cuando el gran público escucha la palabra «atleta profesional», la mente suele irse automáticamente a los grandes estadios, las finales de los campeonatos del mundo, las retransmisiones en televisión y la gloria de la victoria. Hoy me apetece usar este espacio para contar cómo es realmente dedicarse al atletismo de élite en España. Porque esto va mucho más allá de colgarse una medalla o de batir marcas personales.
La matemática imposible del tartán
En ciertos deportes, cuando llegas a la máxima categoría, tu vida económica se estabiliza. En el atletismo, olvídate. Entrenamos exactamente con la misma intensidad. En mi caso, doble sesión de mañana y tarde varios días a la semana, trabajo de fuerza en gimnasio, fisioterapia, midiendo lo que comemos e intentando dormir las horas exactas (analizándolo con dispositivos de «trackeo» como la correa WHOOP). Es un trabajo a jornada completa, 24/7, donde tu herramienta es tu propio cuerpo y los días libres son un mito.
¿El problema? Que la recompensa económica rara vez cuadra con ese nivel de exigencia. En el atletismo español actual, codearte con los mejores del país no te asegura ni de broma alcanzar un Salario Mínimo Interprofesional. Sacas lo justo para sobrevivir y, normalmente, todo lo que entra se vuelve a invertir en la pista: zapatillas de clavos, viajes, fisios, suplementación… Es la pescadilla que se muerde la cola: un nivel de dedicación extremo que no se traduce en tranquilidad financiera.
El espejo del Basque Team: profesionales a tiempo parcial
Y ojo, que no somos los únicos. Entrenando en el CPT de Basque Team coincido a diario con auténticas bestias de otras disciplinas. Deportistas que van a mundiales y europeos, pero que tienen que hacer malabares para compaginar su carrera deportiva con trabajos o diferentes actividades para tener una estabilidad económica mínima.
Es una paradoja que roza lo absurdo: el sistema te exige resultados de profesional, pero no te paga como a uno. Imagínate lo que es meterte unas series lácticas después de pasarte todo el día trabajando, o ir a fichar a la oficina con el cuerpo agotado del entrenamiento del día anterior. Eso requiere una fortaleza mental brutal, y lo demás son tonterías.
Entonces… ¿por qué seguimos en la pista?
Llegados a este punto, cualquiera desde fuera diría: «¿Y por qué no lo dejáis?». Pues por pura pasión. El deporte se ha convertido en nuestra rutina y, para la mayoría, en nuestro estilo de vida. Hay una frase que siempre he escuchado a mi alrededor: «tú no dejas el atletismo, el atletismo te deja a ti». Seguramente esto último pase en muchos otros deportes.
Actualmente, podría decir que en parte ha sido suerte, pero sobre todo ha sido la implicación (tanto mía como de mi grupo de entrenamiento) la que me ha permitido lograr buenos resultados internacionales en estos últimos tres años. Gracias a ello, he podido acceder a las ayudas de la RFEA (Real Federación Española de Atletismo), un programa que otorga apoyo económico directo a los atletas.
Y quiero dejar algo muy claro: me siento un privilegiado y estoy inmensamente agradecido al FC Barcelona, al Basque Team, a la Federación Vasca de Atletismo, a la Diputación Foral de Bizkaia, al Ayuntamiento de Sopela, a Top4Running y a la RFEA por el respaldo que me dan. Sin ellos, estar compitiendo a este nivel sería literalmente imposible.
Mi intención con esta reflexión no es quejarme, sino visibilizar una realidad estructural. Sé que en un deporte tan difícil y exigente como el atletismo, estar arriba puede durar una temporada o incluso menos; los nombres cambian cada año. Por eso, aparte de tener mis dos grados superiores oficiales finalizados, me he volcado en formarme en marketing corporativo, estrategia digital e Inteligencia Artificial, para construir una marca personal que tenga peso real. Esta web la empecé a crear por hobby y también para posicionarme en los motores de búsqueda.
Los deportistas tenemos que aprender a vender lo que somos. Cuando una marca nos patrocina, no está comprando simplemente un hueco para poner su logo en una camiseta. Está invirtiendo en resiliencia pura, en disciplina ciega y en una capacidad de sacrificio que muy poca gente tiene. En el deporte moderno, para ser profesional hay que volar en la pista, sí… pero hay que ser el doble de rápido y astuto fuera de ella.
¿Buscamos el límite juntos?
Si eres director de marketing, trabajas en una agencia o buscas que tu marca se asocie a los valores del alto rendimiento y la juventud, me encantaría que habláramos.
Pongo sobre la mesa un perfil que sale de lo habitual: la disciplina de un atleta internacional del FC Barcelona, sumado a una base técnica sólida en estrategia digital, marketing viral e IA para asegurar que tu campaña tenga un retorno real.
Pásate por mi página de patrocinios o escríbeme directamente. Vamos a hacer cosas grandes.
Markel Fernández Soto. Atleta de 400m.