Hacía semanas que no aparecía por aquí ni por las redes. No fue casualidad. Tuve una microrrotura y, con ella, me llegó una temporada de aire libre rara en la que me apetecía poco enseñar nada.
La lesión y desaparecer un poco
Una microrrotura no es de las lesiones que te asustan, pero te para. Y a mí me paró en más sitios de los que esperaba. Dejé de entrenar como quería, dejé de publicar y dejé de contar. Cuando las cosas no van como te gustaría, lo más fácil es bajar el volumen y meterte hacia dentro. Eso hice durante un tiempo. Tal vez no fue la mejor decisión, pero era lo que necesitaba. Se me hizo muy duro tener que parar a una semana del Campeonato de España al Aire Libre, y más porque estaba en muy buen estado de forma y con ganas de que saliese ya la marca que buscábamos.
Lo cuento porque prefiero eso a que se note el hueco y hacer como si no hubiera pasado.
Primera semana cerrada, y sin dolor
La semana pasada terminé la primera semana de pretemporada. Entera. Cero dolor. Puede sonar a poco, pero después de arrastrar una lesión, aunque sea muy pequeña, acabar la semana completa de trabajo sin notar nada en la zona es justo lo que necesitaba para volver a fiarme del cuerpo.
Esta semana ya estamos en la segunda y la sensación es otra. El cuerpo responde y la cabeza va con muchas ganas.
Mismo grupo, mismo sitio
De mi entorno de entrenamiento no ha cambiado nada. El mismo grupo de entrenamiento, la misma gente, el mismo médico, los mismos fisios y el mismo entrenador que estaban cuando las cosas iban bien y también cuando no. Volver y encontrarte lo de siempre hace que todo se recoloque rápido.
Así que vuelvo. A la pista, aquí y a las redes (esto último poco a poco, a veces me cuesta enseñarme en redes). Con la lesión detrás, la pretemporada en marcha y muchas ganas de que esto salga bien. Iré contando cómo avanza, con calma, pero sin desaparecer otra vez.
Gracias a los que seguís ahí. Nos vemos en la siguiente.
— Markel Fernández Soto. Atleta de 400m.
